Posts Tagged ‘responsabilidad’
Valores enfrentados
Viernes, Diciembre 11th, 2009
No es raro escuchar en la radio, ver en la televisión o leer en los periódicos alguna noticia relacionada con altercados entre jóvenes y la policía, alumnos y profesores, e incluso entre hijos y padres. La juventud actual, esos jóvenes que dentro de pocos años serán las personas que lideren nuestras empresas y nuestras vidas parecen estar desquiciados. Pero ¿están desquiciados o perdidos?
¿Es normal que se tengan que implantar leyes que den autoridad a los profesores para protegerse de los alumnos e incluso de los padres de estos? Es posible que hayamos pasado de un estado autoritario donde el profesor hacía aprender la lección a sus alumnos con sangre, a unas aulas tan democráticas que el alumno está al mismo nivel que el maestro y donde prevalece la anarquía del alumnado.
¿Es normal que unos jóvenes de clase media asalten una comisaría de policía? Hace unas décadas puede que fuese un comportamiento para reivindicar un estado opresivo de una dictadura que soportaban pero ¿y hoy en día?
¿Qué es lo que nos quieren decir los jóvenes con estos comportamientos? ¿Qué es lo que no estamos escuchando mientras los jóvenes nos lo piden a gritos? ¿Qué nos hemos dejado por el camino que nos puede ayudar a recuperar el equilibrio sin implantar más leyes? ¿Qué estamos ignorando los adultos?
Tal vez seamos los adultos, los actuales líderes de esta sociedad, los responsables de la muerte de los cuentos, y con ellos de la destrucción de los valores fundamentales de nuestra sociedad y de nuestra juventud.
¿Dónde hemos dejado la libertad que tantos años les costó recuperar a nuestros padres y abuelos? ¿Y el respeto a nuestro compañero o vecino? ¿Y el esfuerzo como medio para conseguir nuestro objetivo?
La buena noticia es que podemos elegir recuperarlos e incluirlos de nuevo en nuestras vidas y, como responsables de nuestros hijos, inculcárselos con el ejemplo para que ellos, posiblemente perdidos, vuelvan a encontrar su propio camino y su identidad.
Niños, clones del comportamiento
Lunes, Agosto 17th, 2009
La genética puede hacer que nuestros retoños tengan cierto parecido físico con alguno de sus progenitores en función de cómo la naturaleza aplique las leyes de Mendell (color de los ojos, del pelo, la piel…). Sin embargo, el comportamiento de un niño parece venir determinado fundamentalmente por lo que aprenda de su entorno.
Estos personajillos que apenas levantan medio metro del suelo son auténticos clones del comportamiento de las personas que tienen a su alrededor. Su capacidad de observación les hace no perder detalle de lo que pasa en su entorno y, lo que para nosotros puede ser un detalle insignificante, o un comentario sin importancia, puede tener una gran repercusión y efecto sobre ellos.
Las personas que tienen a su alrededor son la fuente de inspiración de estos duendecillos, siendo los padres y los familiares más cercanos las personas que más influencia tienen sobre sus comportamientos iniciales. Serán estas personas, y en especial los padres, quienes durante la infancia les irán enseñando cómo deben comportarse en cada lugar, con las personas que les rodean -desde abuelos a amiguitos del parque- al tiempo que les inculcan sus creencias y valores, permitiendo así que se vaya formando la identidad del pequeño tal y como demuestra la publicidad de una de las campañas de la NAPCAN.
Si bien no soy nadie para decir cómo tienen que educar los padres a sus hijos, la experiencia adquirida en mi trabajo con personas que quieren cambiar sus hábitos para conseguir algún objetivo en su vida, me permite afirmar que los comportamientos de las personas se pueden cambiar, y que la ausencia de ciertas creencias y limitaciones en los niños permite a sus padres obtener resultados asombrosos en muy pocos minutos. Nadie desmiente que educar a un hijo sea tarea sencilla, sin embargo es posible cambiar esos comportamientos “inadecuados” de nuestros hijos en lugares determinados.
Un pequeño ejercicio de observación para llevar a cabo en esta época estival mientras disfrutamos de los “bermuts“, la playa, el ocio y el tiempo libre y el cual nos permitirá saber cuáles son nuestros comportamientos más comunes en la mesa, a la hora de tratar con la gente, y en general con todo aquello que nos rodea, es el de observar a nuestra prole durante unos minutos e identificar los comportamientos que nos llamen la atención para el lugar donde nos encontramos y la gente con la que estamos. Luego debemos identificar de quién ha adquirido dichos comportamientos, seguro que no anda muy lejos el truhán.
Que lo haga ella
Jueves, Julio 23rd, 2009
El otro día una madre me comentaba lo bien que cuidaba de su hijo adolescente, ya que este vivía como un rey y no daba un palo al agua. Ante mi pregunta ¿por qué no le enseñas a valerse por si mismo para que cuando comience una relación de pareja no tenga problemas? ella me respondió “¡qué lo haga ella!“.
Si bien esta puede ser una respuesta de lo más normal entre las madres de hoy en día, no tengo muy claro que este comportamiento sea el más adecuado en la sociedad en la que vivimos. Si la responsabilidad de los padres es la de enseñar a sus hijos las herramientas que les permitan valerse por si mismos en nuestra sociedad, y hemos identificado que existen problemas de pareja que pueden solucionarse con una modificación de ciertos comportamientos ¿qué hace que existan madres que no enseñan a sus hijos a ser independientes, a tener comportamientos que eviten futuros problemas con sus parejas?
La creencia de que “si yo le digo que tenga otro comportamiento en casa y ayude en las tareas domésticas se enfadará conmigo y dejará de quererme” es muy importante en mantener el comportamiento actual. Sin embargo ¿no se enfadará más pasados unos años cuando vea que su madre no le enseñó a cocinar o a gestionar la casa? ¿Cuando vea que no puede ser independiente? ¿Cuando perciba que tiene problemas con su pareja? Entonces ¿qué puedo hacer como madre?
El primer paso puede ser responsabilizarse de la educación del hijo, no sólo educándole a que no diga palabrotas y se comporte de forma correcta cuando esté con gente, sino a que pueda ser independiente y valerse por si mismo. En este punto es importante la implicación de ambas partes de la pareja. ¿Qué me impide ejercer mi responsabilidad?
Como decía en el post problemas de pareja, esto puede ser debido a las creencias que hemos adquirido a lo largo de nuestra vida, creencias como la expuesta más arriba. ¿Cómo identifico mis creencias?
Para conocer las creencias que guían las conductas uno se puede preguntar ¿por qué hago esto? ¿Qué pasaría si no lo hiciera? Una vez identificadas habrá que cambiarlas, para lo cual la experiencia de un coach puede ser de gran ayuda. ¿Que pasa cuando modifique mis creencias?
Las creencias no son más que afirmaciones sobre nuestra interpretación del mundo y sobre nuestra persona. Por tanto, al cambiar una creencia, también cambiará buena parte de nuestro comportamiento y de nuestra relación con los demás.
Problemas de pareja
Miércoles, Julio 22nd, 2009
Los problemas de pareja son algo bastante corriente en las relaciones humanas. Si uno vive en pareja existe una alta probabilidad de que en algún momento de la relación se genere algún conflicto, ya sea por dejar las cosas tiradas sobre el sofá, por no hacer la comida, por no limpiar la casa, por no sacar el perro a pasear o por no bañar y acostar a los niños después de un duro día de trabajo. La pregunta es ¿se pueden evitar algunos de estos problemas que generan tensión y malestar en la pareja?
Si, es posible minimizar el número de disputas en la relación de pareja, siempre y cuando exista amor y la convivencia en pareja se entienda como un compartir las tareas y no como una lucha de poderes en la que un miembro de la pareja debe imponerse al otro. ¿Qué puedo hacer para mejorar mi relación de pareja?
Una de las cosas que se puede hacer es modificar aquellos comportamientos que generen tensión en la pareja. Por ejemplo, dejar la ropa tirada por el salón, la cocina y la habitación es uno de esos comportamientos que puede generar tensión y, sin embargo, es fácilmente modificable. El modificar este comportamiento implica que nuestra relación de pareja mejorará en el corto plazo y que a largo plazo adquiriré una nueva habilidad que modificará mi identidad a mejor. ¿Qué me impide modificar este comportamiento para mejorar mi relación de pareja?
Por norma general esto es debido a las creencias que tenemos y que hemos ido adquiriendo a lo largo de nuestra vida. Las creencias no son más que afirmaciones sobre nuestra interpretación del mundo y sobre nuestra persona. Si yo creo que la persona que está conmigo debe cuidarme y servirme, entonces es muy probable que no ayude en las tareas domésticas. Sin embargo, si yo creo que convivo con una persona para compartir la vida, entonces será mucho más sencillo modificar aquellos comportamientos que me ayudarán a mejorar la relación. Por tanto, al cambiar una creencia, también cambiará buena parte de nuestro comportamiento. ¿Cómo puedo identificar mis creencias?
Para conocer las creencias que guían tus conductas puedes preguntarte ¿por qué haces esto? ¿Qué pasaría si no lo hicieras? O bien puedes buscar la ayuda de un coach que te ayude a identificar aquellas creencias que limitan tu desarrollo para la consecución de un objetivo.
Responsabilidad de los padres
Martes, Julio 21st, 2009
El domingo pasado tuve la oportunidad de pasar el día en la piscina de la urbanización de unos amigos. Esta piscina acogía tanto a personas mayores, como a adolescentes, como a niños de corta edad, si bien estos últimos tenían su propia piscina acondicionada a su tamaño.
Como suele ocurrir en estos casos, la necesidad de refrescar algo más que los pies y parte del tobillo hacía que los padres llevasen a sus vástagos a disfrutar de las aguas más fresquitas y más profundas de la piscina de adultos. Mientras los padres refrigeraban sus cuerpos animaban a sus retoños a tirarse desde el borde de la piscina al agua, lugar donde ellos los recogían entre sonrisas y gritos de excitación por ambas partes.
Esta práctica tan habitual en nuestras piscinas hace que el niño tome más confianza con el agua y comience a sentirse más seguro, ya que sabe que según se tire, uno de sus progenitores estará allí para agarrarlo y sacarlo a la superficie. Sin embargo ¿qué ocurre cuando uno de estos angelitos tan dependientes de los adultos se tira al agua cuando no están atentos sus padres?
Lo normal es que a las pocas milésimas de ver unos bracitos chapoteando sobre la superficie del agua cualquier adulto que haya visto el acontecimiento se lance al líquido elemento para sacar la cabecita de la criatura a la superficie y así pueda dar una bocanada de aire fresco de nuevo. En este caso algunas personas podrán asegurar que los padres son unos inconscientes o incluso unos irresponsables. Sin embargo ¿cuál es comportamiento que deberían haber tenido estos padres?
Es posible que el comportamiento más apropiado en este caso concreto hubiera sido enseñar a su hijo a nadar antes de enseñarle a tirarse desde el borde de la piscina. El primer comportamiento desarrolla la independencia del niño, mientras que el segundo degenera en una mayor dependencia de los padres y en un mayor estrés cuando la criatura se encuentra cerca de una piscina.
Por tanto ¿cuál es la responsabilidad de los padres para con sus hijos? Opino que la responsabilidad de los padres es la de enseñar a sus hijos a utilizar aquellas herramientas que los permitan valerse por si mismos en la sociedad en la que se encuentran, es decir, hacerlos más independientes y libres, así como mostrarles los valores fundamentales que les acompañarán durante el resto de sus vidas. Y ¿cuántos de nosotros hacemos esto? ¿Qué nos impide llevarlo a cabo?
Independencia y libertad
Lunes, Julio 20th, 2009
La independencia y la libertad parecen ser términos antagónicos: “no soy libre porque dependo de alguien“. La pregunta que surge de esta afirmación es ¿son igual de libres las personas independientes que las personas dependientes?
Para aquellas personas que hayan dudado a la hora de responder tal vez les ayude recordar el artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que dice que “cada ser humano nace libre e igual en dignidad y derechos“. Entonces, si somos libres, si tenemos “la facultad de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que somos responsables de nuestros actos” ¿qué nos impide ser independientes?
Las personas dependientes son aquellas que están “subordinadas a una autoridad o que viven de la protección de alguien“. Estas personas no están sometidas, sino sujetas a alguien por diferentes motivos: económicos, sentimentales, culturales, etc. Por tanto ¿cómo podemos ser independientes?
Desarrollando aquellas capacidades y conocimientos en áreas específicas que permitan al individuo valerse por si mismo. En función de la edad del individuo las áreas son diferentes, desde aprender a ponerse la ropa y comer solo, pasando por aprender a cocinar y gestionar la casa, hasta aprender y desarrollar las habilidades técnicas de nuestro futuro trabajo. Sin embargo ¿qué puede bloquear mi camino hacia la independencia?
Según Erich Fromm es el “miedo a la libertad” lo que hace que tanto individuos como sociedades enteras dependan de otras personas o estados. Es el miedo a tener que enfrentarse a las dificultades por uno mismo, el miedo a responsabilizarse de los actos realizados, el miedo a… el propio miedo. ¿Y cómo quito el miedo de mi camino?
Hay muchas formas de quitar el miedo, pero la que aquí se propone es la motivación, la motivación que cada persona tiene para conseguir su objetivo. El niño pequeño tendrá sus motivaciones para vestirse por si solo y no ser acompañado al colegio; el adolescente tendrá otras diferentes para tener su propia casa y vivir con su novia. En cualquier caso una buena motivación y un buen plan de acción pueden permitir a las personas alcanzar su independencia en cada fase de su vida. ¿Quién me puede ayudar en este camino?
Los padres son un buen referente en las primeras etapas de desarrollo del individuo, si bien con posterioridad un coach puede ser de gran ayuda en la identificación de nuevos objetivos y desarrollo de planes de acción más elaborados.
La acción y el proceso de coaching
Jueves, Agosto 14th, 2008
Todo proceso de “coaching” comienza con el deseo del cliente y la ilusión por alcanzar sus objetivos. El cliente está motivado para superar sus miedos y arriesgarse a dar los pasos que le llevarán a su meta. Este primer paso se puede definir como motivación al cambio.
La toma de conciencia es un paso muy importante en el proceso de coaching, ya que sólo podemos actuar sobre aquello de lo que somos conscientes. Si uno no toma conciencia de sus problemas, de sus limitaciones. del mundo que le rodea, difícilmente podrá hacer nada al respecto.
La autocreencia del cliente es fundamental en todo proceso. El cliente debe creer que es posible conseguir los resultados que persigue, pero también creer en su capacidad para llevar a cabo aquellas acciones necesarias. Para ello habrá que trabajar la autoestima y la confianza de la persona.
La responsabilidad es imprescindible en un proceso de coaching. El cliente se tiene que hacer responsable de su protagonismo en dicha situación y en su vida, asumiendo un compromiso para actuar. La responsabilidad le concede voluntad y perseverancia para conseguirlo.
Si no hay acción, no hay resultados. La acción tendrá lugar durante todo el periodo que dura el proceso de coaching. Los pasos anteriores no sirven de nada si no se pone en práctica aquello en lo que se trabaja. Si no hay acción, no hay coaching.
Las responsabilidades del “coach” y su “coachee”
Jueves, Agosto 14th, 2008
La responsabilidad es imprescindible en un proceso de coaching. Tanto el coach como el cliente (o coachee) tienen sus responsabilidades para que el proceso sea lo más efectivo posible.
Así, la responsabilidad del coach es:
- Descubrir, clarificar y alinearse con lo que quiere conseguir el cliente
- Alentar al auto-descubrimiento del cliente
- Provocar soluciones y estrategias generadas por el cliente
- Mantener al cliente responsable del logro de los objetivos
- Reconocer y respetar la confidencialidad de la relación de coaching y conducir las actividades de coaching con honestidad e integridad
- Trabajar en colaboración con el cliente y el gerente del cliente para definir el alcance del acuerdo de coaching
Mientras que la del cliente o coachee es:
- Focalizarse en uno mismo, las preguntas complicadas y las duras verdades
- Observar qué está funcionando y qué no está funcionando
- Escuchar la propia intuición, supuestos y juicios
- Retar a las actitudes existentes, creencias y comportamientos
- Tomar acciones contundentes, no obstante incómodas
- Motivación y compromiso para aumentar los resultados del negocio y efectividad personal
Si estas responsabilidades se cumplen por ambas partes el proceso de coaching será todo un éxito.