Artículos etiquetados ‘talento’

Fuga de talentos

Miércoles, 9 febrero, 2011

El progresivo envejecimiento de la población alemana y el equilibrio aparente de algunas profesiones (número de estudiantes que se licencian al año frente a los profesionales que se jubilan en el mismo periodo), hace que la industria de ese país necesite cubrir parte de sus necesidades de recursos humanos con inmigrantes cualificados de otros países de la Unión.

La buena prensa de los ingenieros españoles, unido a las necesidades de Alemania por conseguir profesionales cualificados, ha hecho que su Canciller, Angela Merckel, haya invitado a los ingenieros de nuestro país a trabajar en el suyo, algo que inicialmente parece ser un beneficio para ambas partes, debido a la escasez de empleo en nuestro país y a las necesidades de nuestro anfitrión.

La falta de preparación de nuestros políticos en materias vitales para el desarrollo de nuestro país, unido a su desmesurada preocupación por los intereses partidistas, hace que la invitación de la Canciller alemana sea muy atractiva para los jóvenes mejor formados, y para los más audaces, quienes no sólo se largarán de casa, sino que también lo harán del país que los formó.

Aunque algunos catedráticos afirman que la fuga de talento de nuestro país no tiene mucho efecto sobre la competitividad de España a nivel cuantitativo, es posible que la marcha de una persona con talento de una empresa pequeña suponga un impacto considerable para dicha organización.

Para evitar que el talento se traslade a la competencia la primera idea que nos puede surgir es ofrecerle un aumento de sueldo. Dicho esto, habría que tener en cuenta las palabras que el Presidente de una consultora internacional me dijo hace unos años frente a la pregunta de aumentar el sueldo a las personas que decían que se iban de la empresa: “puedes retener a las personas en el proyecto hasta que este finalice si las aumentas el salario, pero si verdaderamente están a disgusto en la empresa, en menos de seis meses estarán saliendo por esa puerta”.

En un momento de esplendor económico es posible que las empresas se puedan permitir el lujo de aumentar el salario de sus empleados, pero en una situación de crisis como la actual, donde la tendencia de las empresas es congelar o bajar los salarios para hacer más competitivos sus productos, esta técnica está fuera de todo lugar, Por lo tanto, la pregunta que se pueden hacer algunos Directores Generales es: ¿cómo retengo a mis empleados cuando les estoy dando más carga de trabajo sin aumentarles el sueldo?

A fecha de hoy esto es bastante sencillo, basta con informarles de cuánto van a cobrar si se van al paro, de la tasa de contratación de personal cualificado en las empresas españolas, y del recorte en la prestación social. Esta información puede hacer que un elevado porcentaje de trabajadores intenten mantener su puesto de trabajo, pero al mismo tiempo provocará una reacción negativa en ellos al sentirse maltratados por la empresa. Esto puede tener como consecuencia casi inmediata empleados que vienen a trabajar con el ceño fruncido, insatisfechos, que rinden menos en el trabajo, que cualquier disculpa es buena para no estar en su puesto, y que provocan un malestar generalizado entre el resto del equipo. Entonces ¿cómo puedo hacer para que vengan contentos a trabajar todos los días?

Está claro que el dinero no da la felicidad, pero ayuda bastante. Las personas solemos querer más, aumentar nuestro patrimonio personal para de alguna forma mostrar a los demás nuestro éxito personal. Pero pensar que el dinero es la solución para retener a mis empleados puede ser una limitación a nuestra creatividad. Las personas tenemos nuestras necesidades puntuales que no siempre tienen que estar asociadas al dinero.

Los momentos de crisis nos permiten ser más creativos en nuestras soluciones, por eso es importante saber cuáles son los intereses de la empresa y los de nuestros empleados. Si bien es cierto que los convenios colectivos han sido un salto cualitativo en cuanto a los derechos de los trabajadores se refiere, no es menos cierto que a la hora de retener el talento en una empresa es fundamental enfocarse en los intereses particulares de cada persona para poder realizar una buena negociación que beneficie a ambas partes.

El mostrar interés por las personas es una inversión que sale barata al final del día. Utilizar la escucha activa y romper con ciertas creencias que limitan la creatividad es fundamental en estos casos. El formular preguntas abiertas suele ayudar a obtener respuestas con valor, pero es cada persona la que sabe lo que es lo mejor para su negocio así que… ¿qué fórmulas se te ocurren para evitar esta fuga de talento de tu empresa?

Etiquetas: , , , , , , ,
Publicado en coaching ejecutivo | Sin comentarios »

Gobierno de los mejores

Miércoles, 10 febrero, 2010

Al igual que en tiempos pasados, hoy en día no es raro encontrarse con personas que se alejan del ideal de perfección para conformarse con la mediocridad; que apartan a los mejores del camino para aplaudir a los peores; que siguen el camino de menor esfuerzo y que sustituyen la calidad por la cantidad. En este clima social poco apto para la mejora personal ¿cómo guío y dirijo mi propia persona?

El gobierno de una persona se puede asemejar a dirigir una nación o Estado.  De este modo, una persona sin experiencia en estos asuntos podría modelar los comportamientos de los políticos que gobiernan su país para gobernarse a si mismo.

Juan de Mariana adelantaba en su libro De Rege et regis institutione escrito en 1599 “[...] Mas cuando los honores y cargos de un Estado se reparten a la casualidad, sin discernimiento ni elección, y entran todos, buenos y malos, a participar del poder, entonces se llama democracia.  Pero no deja de ser una gran confusión y temeridad querer igualar a todos aquellos a quien la misma naturaleza o una virtud superior han hecho desiguales“.

Por su parte, el filósofo argentino Jorge Luis García Venturini, confirma en su artículo “Aristocracia y Democracia” – publicado en el diario La Prensa en 1974 – que para muchas personas la democracia comienza a ser equivalente a mediocridad (mediocracia) e incluso lo lleva al extremo de ser el acceso al poder de los menos aptos, de los incapaces, y lo define abiertamente como kakistocracia o lo que es lo mismo, el gobierno de los peores.

En un ambiente como el descrito por Mariana y García Venturini, en el que el pueblo desconfía de las capacidades y comportamientos de aquellas personas que deben dirigir su país, es complicado que una persona pueda desarrollar sus habilidades de autogobierno imitando los comportamientos de sus gobernantes, ya que para triunfar y ser mejor lo óptimo no es adoptar las habilidades de los menos aptos ni de los incapaces, sino de aquellas personas que ya han triunfado en el campo que se quiere desarrollar.  Aún así podemos encontrar en la historia reciente grandes políticos como Mahatma Gandhi, Winston Churchill, Nelson Mandela, y más recientemente el premio Nobel de la paz Barack Obama a los que poder modelar.

Afortunadamente Juan de Mariana también afirmaba en De Rege que “La república, verdaderamente llamada así, existe si todo el pueblo participa del poder supremo; pero de tal modo y tal templanza que los mayores honores, dignidades y magistraturas se encomienden a cada uno según su virtud, dignidad y mérito lo exijan.

Si tenemos en cuenta la virtud, la dignidad y el mérito de las personas a la hora de otorgar los honores, entonces podemos hablar de meritocracia, aunque estuviera cargado de contenido negativo cuando se utilizó por primera vez en 1958 por el escritor Michael Young en su libro Rise of the meritocracy.

Este término se ha asociado recientemente a posiciones conseguidas por mérito personal, como puede ser el ingreso a escuelas o universidades de prestigio a través de sus exámenes de ingreso o puestos de funcionariado que requieren de exámenes de acceso, por lo que estas personas son perfectas candidatas para modelar sus comportamientos y desarrollar aquellas habilidades que puedan ayudarnos a conseguir el objetivo marcado.

De igual manera, y en contraposición a la kakistocracia que apuntaba García Venturini, aparece de nuevo el concepto clásico de aristocracia, que significa fundamentalmente el gobierno de los mejores y no como se entiende popularmente de la clase social que por su linaje tiene privilegios hereditarios, entre los que destaca el de gobernar, y los cuales son inalterables  independientemente de sus valores éticos o capacidad efectiva para ello.

La aristocracia, como en este contexto la entendemos, promueve el valor, el talento, el honor, la capacidad y la virtud como atributos de las personas.  Estos aristócratas se pueden encontrar en algunas empresas que promueven y fomentan este tipo de gobierno, por lo que también pueden ser buenos candidatos a la hora de tomarlos como referencia a la hora de modelar ciertos comportamientos y actitudes.

Ahora está en nosotros el elegir si deseamos ser gobernados por una persona mejor de la que somos actualmente para de esta forma poder alcanzar todos nuestros objetivos, o preferimos conformarnos con lo que somos para mantener viva esa fantasía de lo que podríamos ser pero que irremediablemente nos mantiene bloqueados en nuestra mediocridad actual.

Etiquetas: , , , , , , , , ,
Publicado en coaching personal | 1 Comentario »