Personas tímidas
Es raro que no nos hayamos sonrojado alguna vez ante un alago de esa persona que nos gusta, o cuando cometemos alguna torpeza delante de otras personas, o cuando tenemos que presentarnos por primera vez ante personas desconocidas. La timidez es una cualidad que tienen todas las personas, pero que destaca más en las personas temerosas o con poca seguridad de si mismas.
Simplificando mucho el análisis podríamos dividir a las personas en dos grupos: el de las personas tímidas y el de las que no lo son. Dentro del primer grupo se podrían incluir a todas aquellas personas con un bajo nivel de autoestima, lo cual induce a que tengan poca seguridad en si mismas y, por tanto, temerosas de todo lo que les rodea e incluso de acometer cualquier tarea para conseguir un objetivo concreto. Este grupo de personas podría asociarse al grupo socialmente conocido como el de los blandengues, de los introvertidos, o de los penosos.
El segundo grupo es la antítesis del anterior. Estaría compuesto por personas seguras de si mismas, con un alto nivel de autoestima, que se lanzan a por todo aquello que les depara el destino, que se comen el mundo y que son populares allá donde vayan. Es el grupo socialmente conocido como el de los casanova, los castigadores o el de los envalentonados.
Puede parecer que ambos grupos no tienen nada en común, sin embargo existe algo corriente en ambos conglomerados: que la fama les precede. A los primeros porque son amilanados, y a los segundos porque son arrolladores. Y si no ¿cuántas veces nos han descrito la personalidad de una persona antes de que nos la presentaran?
Afortunadamente hay que tener en cuenta que la realidad y la personalidad de las personas no es tan simple como se ha descrito en los párrafos anteriores, ya que esta puede variar en función del entorno donde se encuentre la persona y, por tanto, su personalidad tenderá más hacia un grupo o hacia el otro. Así, una persona tímida en el trabajo, puede que no lo sea cuando se junta con sus amigos a tomar una cerveza.
También hay que tener en cuenta lo que la persona se juega en cada momento. No es lo mismo acercarse a hablar con una persona por la que no sientes atracción alguna a hacerlo con aquella por la que tienes mayor afinidad. La persona se juega mucho más en el segundo caso, por lo que puede ser un poco más introvertida que de costumbre.
Teniendo en cuenta que la mayoría de las personas no sufren de una timidez patológica, es decir, que les impide conseguir todo aquello que desean: una pareja, un ascenso en el trabajo, unos amigos, etc. la mejor manera de proceder ante una situación de timidez es preguntarse ¿qué es lo que quiero? Esta simple pregunta puede ayudarnos a enfocar nuestro objetivo y a quitar relevancia a lo que tenemos que hacer.
Otra manera de proceder ante un ataque de timidez es pensar en la muerte, es decir, preguntarnos ¿cómo me sentiría si muero mañana y no he hecho esto? ¿o si no he hablado con esta persona? ¿o si no la he mostrado mis sentimientos?
Una vez nos hemos envalentonado para hacer y decir las cosas, la consecución de nuestro objetivo se ve más cerca, al tiempo que nuestros miedos y bloqueos se alejan de nuestro entorno y comenzamos a tener más cosas en común con las personas arrolladoras.