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Dar consejos
Lunes, Agosto 24th, 2009
¿Quién no ha dado en algún momento de su vida un consejo a alguna persona cuando ha sentido que esta había perdido el rumbo y necesitaba redireccionamiento? Dar consejos es algo que a todos se nos da muy bien y… “el que esté libre de pecado que lance la primera piedra”.
A lo largo de nuestra vida solemos tener la fortuna de encontrar un interlocutor que quiere tratar algún asunto sobre el que tenemos cierta experiencia. En estos casos, es posible que a los pocos minutos de oír su discurso es posible que lancemos nuestra ofensiva de consejos para que sean escuchados y asimilados por el receptor de nuestro mensaje.
Al finalizar nuestro discurso es posible que nos sintamos bien: “he hecho lo que tenía que hacer”. Tal vez hasta nos sintamos aliviados: “la próxima vez ya no me vendrá llorando”. Es posible que hasta con más experiencia y mundo que la otra persona: “sin mi experiencia y conocimientos esta persona no es capaz de sobrevivir en esta jungla”. Incluso realizados y libres de culpa: “yo ya se lo he dicho, ahora que haga lo que quiera”.
Efectivamente, las razones por las que nos sentimos impulsados a dar consejos a las personas que nos rodean pueden ser muchas y muy variadas. Es más, seguro que mientras leemos estos párrafos se nos haya ocurrido una nueva razón para no dejar este hábito.
Esta forma de actuar no es ni buena ni mala, a lo sumo depende de dónde y con quién la apliquemos. Sin embargo me gustaría llamar la atención del lector en dos puntos con los que se puede sentir reflejado: (i) cómo me afecta cuando no me hacen caso y; (ii) qué impide que la otra persona ponga en práctica mis consejos.
Independientemente de la experiencia que tengamos en el tema; la lógica y entusiasmo que pongamos en nuestro discurso; los datos científicos, estadísticos, o imágenes impactantes que aportemos; nuestros consejos pueden ser ignorados, lo cual puede hacer que nos sintamos frustrados, incomprendidos o que aparezcan otros sentimientos en mi, como la rabia.
Si bien los sentimientos están ahí y será su análisis lo que nos permita comprenderlos y llegar a gestionarlos para que no interfieran en mi vida, tal vez lo que haya hecho que nuestro discurso no haya tenido efecto alguno sea: (i) que no hayamos escuchado de forma activa el asunto que quería tratar la otra persona; (ii) que nuestro discurso no tenga presente las motivaciones que harán que esa persona se ponga en acción.
Aunque hayamos tenido en cuenta todo lo dicho hasta el momento, es muy importante tener presente el papel que juega nuestro interlocutor en todo este asunto. Por eso es imprescindible percibir si dicha persona está disponible en ese momento para llevar a cabo un cambio en su vida.
Algunas de las lecciones que podemos aprender de todo esto es (i) que no siempre las personas que vienen a comentarnos algo están preparadas para realizar un cambio en ese momento; (ii) que el escuchar de forma activa puede permitirnos hacer preguntas poderosas que hagan que la otra persona se dé cuenta de la solución; (iii) que más que consejos las personas buscan de nosotros que les aportemos aquellas opciones y alternativas que ellos no han sido capaces de encontrar debido a su bloqueo mental temporal.
Tal vez la máxima del día pueda ser “el mejor consejo es aquel que no se da, sino que sale de uno mismo“.
Misión
Domingo, Marzo 8th, 2009
La declaración de misión en la empresa tiene como propósito básico definir el negocio principal de la misma, saber quién es y hacia dónde se dirige la organización. Además permite cuantificar los logros, al tiempo que proporciona a los clientes la información necesaria del negocio que lo hace diferente a la competencia. Para ello, muchas declaraciones de misión incluyen lo que se hará, por quién, para quién, para qué y por qué.
Una declaración de misión clara puede ser un punto clave para el buen comienzo de una organización, pues en ella se indica de manera concisa en qué consiste nuestro negocio. Sin embargo, también las empresas que ya están en marcha pueden formular su declaración de misión. Las finalidades esenciales de la declaración de misión son las siguientes:
- Concentrar las energías de la empresa en su negocio principal.
- Proporcionar guía inmediata (a dónde vamos).
- Motivar a las personas, quienes se mantendrán enfocadas en una sola dirección.
Es muy importante a quién se dirige la declaración de misión, ya que sienta las bases del estilo de comunicación entre la empresa y el grupo al que se dirige. Lo más acertado es dirigirla:
- Al personal que debe encontrar eco entre sus motivaciones internas y la misión de la empresa.
- A los clientes, que quieren productos de calidad y que estén al alcance sus bolsillos.
- A la sociedad en general, que espera que se produzca en condiciones que no atenten contra la dignidad humana ni el medio ambiente.
- Y a los accionistas, que saben que el valor de sus acciones se incrementará si la empresa satisface los intereses de los grupos anteriores.
El coaching empresarial puede contribuir a que una empresa defina y clarifique su dirección con el fin de desarrollar y expandir sus servicios para con sus clientes.